La historia de la calefacción

La humanidad siempre ha tenido la necesidad de convertir su hogar en un espacio confortable buscando la temperatura adecuada que les permita descansar y resistir a las inclemencias del exterior. A lo largo de la historia las diferentes soluciones que se han encontrado para conseguir ese bienestar han dejado una serie de curiosidades y de precedentes antes de la calefacción tal y como la conocemos ahora. 

El fuego fue un descubrimiento increíble…y los primeros combustibles también.

Realmente acertaron los primeros pobladores, y es que, tanto la leña, como la mezcla de cáscaras y huesos de algunos frutos, que aún son utilizados hoy en día en chimeneas y estufas como soluciones eficientes, han sido combustibles poco o nada contaminantes que han perdurado hasta calentar nuestros hogares mediante estufas de pellets o de leña.

Los primeros sistemas de calefacción

Persas, Griegos y Romanos fueron los precursores de crear sistemas de calefacción evolucionados que iban un paso más allá de la simple hoguera. De esta forma surgió el hipocausto, un horno situado bajo la vivienda que hacía pasar el flujo de calor entre las paredes y suelos de la casa para elevar la temperatura. Hoy soluciones como suelos radiantes o los sistemas de radiadores de agua o la calefacción eléctrica se inspiran en una idea de más de 2000 años.

La revolución industrial

El siglo XVIII fue el punto de inflexión para aproximarnos a los sistemas de calefacción que conocemos hoy en día. Se perfeccionaron los equipos tradicionales dotando de mayor seguridad a chimeneas y estufas al controlar las salidas de gases. Por otra parte, se desarrollaron las bombas hidráulicas que hacen circular el agua por nuestros radiadores.

Soluciones internacionales

En Japón es una costumbre social reunirse en torno a una mesa llamada Kotatsu que tiene su origen en el siglo XIV. Se trata de un equivalente a nuestra mesa camilla que ha evolucionado a lo largo de los años para utilizar actualmente calefactores o pequeñas estufas eléctricas.

En Islandia la naturaleza es el gran aliado y pese a las bajas temperaturas el agua caliente es gratuita debido a los geíseres y aguas termales que se encuentran en el subsuelo de la isla. Nosotros no somos tan afortunados y tenemos que recurrir a otros sistemas para calentar nuestra vivienda

La temperatura y la salud

La temperatura ideal para dormir varía entre los 18 y los 22 grados centígrados. Para mantener nuestro dormitorio a esa temperatura en los días más fríos de invierno es necesario recurrir a un sistema de calefacción que nos permita descansar para el día siguiente. Puedes utilizar una estufa de pellets o una chimenea cerrada en lugar de calefacciones con otro tipo de combustibles para elevar la temperatura si bien debes recordar que siempre es recomendable apagar estos equipos antes de ir dormir o en el que caso de utilizar radiadores fijar en el termostato una temperatura menor a la que había durante el día, pero evitando que la calefacción se apague completamente. Recordar que los niños o personas mayores necesitan una temperatura mayor que el resto para alcanzar la zona de confort.

calefacción

Ahora que ya sabes cómo se ha logrado a lo largo de la historia contrarrestar el frío te toca a ti encontrar la mejor opción para que este invierno tu casa sea todavía más acogedora añadiendo por ejemplo un toallero eléctrico a tu baño, una chimenea a tu salón o quizá radiadores de agua caliente o una estufa de pellets que calienten toda tu vivienda.